Cómo proteger equipos, inmuebles y activos estratégicos ante daños y accidentes

Cómo proteger equipos, inmuebles y activos estratégicos ante daños y accidentes

Una máquina puede tener un valor contable determinado, pero su importancia para una empresa puede ser mucho mayor si de ella depende una línea completa de producción. Lo mismo ocurre con un inmueble, un servidor, una instalación eléctrica o un equipo especializado: su verdadero costo aparece cuando deja de estar disponible.

Por eso, proteger los activos de una empresa requiere identificar no solo cuánto valen, sino qué tan importantes son para mantener la operación y qué riesgos podrían dejarlos fuera de servicio.

Algunos daños ocurren de manera repentina, otros se desarrollan durante meses o años y pueden pasar inadvertidos hasta convertirse en un problema mayor. En los inmuebles, por ejemplo, hundimientos, humedad, envejecimiento de materiales, obras cercanas o movimientos sísmicos pueden modificar gradualmente las condiciones de una estructura.

En la Ciudad de México existen al menos 1,300 inmuebles con vulnerabilidades estructurales asociadas con hundimientos, envejecimiento de materiales y actividad sísmica, de acuerdo con Huella Estructural, empresa especializada en monitoreo de edificaciones.

El comportamiento de un inmueble ante un sismo depende, además, de factores como las características del suelo, el movimiento del terreno, el diseño de la estructura y su estado de conservación. Las revisiones periódicas, por lo tanto, permiten detectar condiciones que eventualmente podrían afectar a las personas, los activos y la operación.

** El valor de un activo no siempre refleja lo que cuesta perderlo **

Este punto es especialmente importante para las empresas. Supongamos que una máquina sufre una avería. El primer costo será repararla o sustituirla, pero posiblemente no sea el único. Si ese equipo detiene una línea de producción durante una semana, la empresa puede dejar de generar ingresos, retrasar entregas, o incluso incumplir compromisos con clientes.

Por eso, al identificar los activos críticos conviene hacerse dos preguntas ¿cuánto cuesta este activo? y ¿cuánto le costaría al negocio no poder utilizarlo?

La diferencia permite pasar de un inventario de bienes a identificar las dependencias reales de la operación.

El problema es que no todas las empresas cuentan con respaldo financiero suficiente frente a estos riesgos. De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), solo 21% de la industria manufacturera está asegurada ante sismos. La proporción disminuye a 15% en oficinas públicas y privadas y a apenas 7% en el comercio al por menor.

Mantenimiento preventivo, inspecciones periódicas, revisión de instalaciones y planes de continuidad pueden reducir la posibilidad de una interrupción o sus consecuencias. El aseguramiento cumple la función de brindar respaldo financiero frente a determinados daños que la empresa no puede evitar o absorber por sí sola.

**¿Hasta dónde puede proteger un seguro? **

Dependiendo del tipo de póliza y de las coberturas contratadas, un seguro empresarial puede contemplar daños materiales en inmuebles, maquinaria, equipos, instalaciones e inventarios.

También existen coberturas para riesgos específicos, como avería de maquinaria, responsabilidad civil o interrupción de actividades. Esta última cobra especial importancia cuando un daño cubierto impide temporalmente operar, ya que la afectación económica puede continuar incluso después de ocurrido el siniestro.

Sin embargo, contratar una póliza no resuelve por sí solo la exposición de una empresa.

Es necesario identificar cuáles son los activos indispensables para operar, estimar correctamente su valor, conocer las amenazas a las que están expuestos y revisar que las sumas aseguradas, deducibles, límites y coberturas correspondan con las condiciones actuales del negocio.

También conviene revisar las pólizas cuando cambia la operación. Comprar maquinaria, ampliar una planta, abrir una nueva ubicación, o modificar procesos puede cambiar tanto el valor de los activos como el tamaño de una posible pérdida.

No es únicamente qué bienes tiene asegurados una empresa, sino si podría seguir operando después de perder temporal o definitivamente alguno de los activos de los que más depende. Responder eso permitirá decidir qué riesgos prevenir, cuáles reducir y cuáles conviene transferir mediante un seguro.

Con más de 20 años de experiencia en Consultoría y Asesoría en Seguros y Administración de Riesgos

Conoce nuestros seguros